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Por: Felipe Villafaña

La transparencia es lo que menos hay dentro de las estructuras del sector público y al contrario, la opacidad en el gasto y otra información que deben entregar los órganos de gobierno, descentralizados y partidos políticos es real.

En teoría, el Instituto Morelense de Información Pública y Estadística, es el órgano descentralizado que debe obligar a que todos los entes que reciben dinero público deben transparentarlo a toda la sociedad, hasta a los sindicatos que reciben presupuestos del gobierno como es el magisterial.

La tarea encomendada al IMIPE está incompleta o, simplemente, no la hay porque sus integrantes responden más a los intereses de partido, que a una sociedad ávida de conocer en qué se invierten miles de millones de pesos.

Al momento, ninguno de los poderes del gobierno estatal tiene actualizadas sus páginas de consulta vía internet, la información es incompleta o bien no la hay como debe darse en el marco legal.

Un ejemplo, en el Poder Ejecutivo estatal no están descifrados los gastos, las currículas u hojas de vida de los servidores públicos no aclaran el lugar de nacimiento, hacen falta más datos personales que deben ser públicos, no está la declaración tres de tres y muchos más.

La del Poder Legislativo dejó de funcionar desde el mes de agosto pasado y también estaba incompleta y con diversos errores hasta ortográficos en la escasa y casi nula información que proporcionaban.

En el Poder Judicial, la situación no cambia, todavía es una gran duda saber en qué utilizan el fondo auxiliar, que cada año supera los mil 500 millones de pesos por diversas sanciones impuestas.

Pero tampoco se sabe mucho de los municipios, hay algunos que todavía están las páginas de internet en construcción y a pesar de que algunos alcaldes se reeleigieron, simplemente dejaron de “informar” porque también ya no viven en sus municipios como son los casos de Xochitepec, Emiliano Zapata, Puente de Ixtla, Temixco, Cuautla y otros más.

En estos casos la sociedad desea saber si tienen algún domicilio personal o es el pueblo quien paga la renta de las costosas residencias en las que habitan, por cierto de forma incógnita porque aluden que fueron amenazados por la delincuencia organizada.

Solamente son pocos los municipios que cumplen con la información solicitada en sus unidades, bajo los lineamientos que marca la Ley Estatal de Información Pública y Estadística.

La opacidad es el pan nuestro de cada día en el sector público estatal, que también pega en los órganos descentralizados como es el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, la Comisión Estatal del Agua, el IEBEM y hasta el propio IMIPE.

No se diga en los partidos políticos, solamente Acción Nacional cuenta con una página de internet pero con información insuficiente en el gasto de las millonarias prerrogativas que recibe.

Dentro del Partido Revolucionario Institucional, no saben qué es eso, porque ni dirigencia hay y también reciben millones de pesos que seguramente son para las parrandas de quien dice ser su presidente en Morelos.

En el de la Revolución Democrática, tampoco sirve su portal, en el Verde Ecologista no se sabe ni su dirección, al igual que el Humanista y Encuentro Social.

Lo mismo pasa con el Movimiento de Regeneración Nacional y el Movimiento Ciudadano, que carecen de proporcionar información como si los millones de pesos que reciben fueran de ellos.

En la opacidad también está la sección 19 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, en la que su gris pero eso si bravucona dirigente Gabriela Bañón Estrada, ni a sus agremiados proporciona información de qué hace con las cuotas que les descuentan cada quincena, que son cerca de 30 mil afiliados.

En si, como dicen, la información es poder y la sociedad quiere conocer a fondo qué se hace con los impuestos cobrados a través del Impuesto al Valor Agregado, Sobre la Renta  y el Especial Sobre la Producción.

También hacia dónde van los recursos captados por multas diversas, en qué son utilizados como el impuesto sobre derechos, predial y no se digan otros más que al parecer solamente sirven para hacer millonarios a algunos, en un pueblo ya casi en extrema pobreza.

Y si el IMIPE no obliga ni sanciona a nadie por violentar el marco del derecho en materia de transparencia, ¿para qué gastar entonces en una institución que no sirve y es espacio para militantes de los partidos políticos?.

Lo mejor sería desaparecer el IMIPE y no pasa nada, porque la realidad supera la ficción en que viven quienes integran el órgano descentralizado en momentos que el pueblo de Morelos exige resultados a sus autoridades, sobre todo que se manejen dentro del marco del derecho. ¡He dicho!.Por hoy es todo, nos leemos el lunes. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

Por: Felipe Villafaña

La saturación en la atención hacia quienes requieren de los Servicios de Salud es evidente, por dos situaciones: la primera es la falta del personal operativo, de medicamentos y otros más, la segunda es por burocratismo.

El Sector Salud del gobierno estatal maneja un presupuesto demasiado bajo, el menor en todo el país y tanto así que los médicos prefieren emigrar hacia otras entidades en donde tienen mejores oportunidades y salarios que en Morelos.

Los hospitales, clínicas y unidades familiares que maneja la Secretaría de Salud están a punto de colapsarse no tanto porque haya muchos morelenses que requieran del servicio, sino porque también llegan habitantes de otros estados como son  Guerrero, Estado de México y Puebla.

Saben que a pesar de todo hay calidez y calidad por parte del personal médico, de enfermeras, trabajadores sociales y demás que hacen lo posible por dar lo mejor de sí mismo.

Sin embargo, también hay empleados que con la protección de su dirigente sindical, Gil Magadán Salazar, suelen ofender al público que requiere de sus servicios y sobre todo maltratan al paciente.

La realidad es que dentro del Sector Salud es necesaria la participación de todos: gobierno, trabajadores, sindicato, sociedad porque de lo contrario puede colapsarse y no es conveniente para nadie.

Es cierto que hoy dicha área no está en sus mejores momentos, con subsidios demasiado bajos y casi olvidado, en momentos que requiere de mucho apoyo para salir adelante y sea uno de los mejores al nivel país como lo fue durante los años noventas del siglo anterior.

Todavía durante 12 años más hubo todo el apoyo del Ejecutivo estatal y el Congreso local para tener un mejor presupuesto, ser uno de los sectores con mejores resultados al nivel nacional.

¿Y luego qué pasó?                  

Es una de las grandes incógnitas que hay del por qué fueron abandonados los médicos, enfermeras, paramédicos, trabajadores sociales y personal administrativo de los hospitales, clínicas y unidades familiares del gobierno estatal.

De hecho, en mucho de lo anterior es culpable el dirigente sindical Gil Magadán Salazar, porque recibió beneficios personales y a cambio sacrificó a sus representados.

Y no solo ello, está convertido en un verdadero cacique dentro de la organización sindical solo para tener una jubilación dorada y gozar de los recursos económicos que quita a sus “representados”.

En el sector Salud, los sindicatos son el principal obstáculo para avanzar, pero no sus agremiados, al contrario hay muchos que todavía reclaman el pago total de sus prestaciones sociales, pero los hay quienes son los llamados “consentidos” convertidos en verdaderos burócratas.

Por eso es que para revertir la falta de presupuestos, medicamentos, médicos, enfermeras y de apoyo es necesaria la colaboración de todos, incluyéndose la sociedad.

Por ser un ente público, la Secretaría de Salud requiere del apoyo del pueblo, de la representación popular y generar la certidumbre a quienes acuden al apoyo médico.

Ahora que viene el programa sexenal denominado Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, se requiere de mucho apoyo a quienes atienden al público en general, que hoy es insuficiente y está en riesgo de fracasar.

Es ahí donde las autoridades del sector deben ponerse las pilas, dejar atrás la soberbia, dejar esconderse detrás de las faldas de quien los parió y salir al diálogo con el personal.

El capacitar al personal para saber cuál es el significado del INSABI no tiene un costo, es una inversión para evitar muchas enfermedades y salvar vidas, es la óptica que deben observar las autoridades de la Secretaría de Salud y los Servicios Médicos.

Hacer campañas de prevención, realizar foros, publicaciones y diversas actividades en las que la población participe, que conozcan el objetivo del programa federal que hoy sustituye al Seguro Popular, con sus alcances y limitaciones.

Por eso es necesario que salgan de sus oficinas los titulares del área, que trabajen y hagan trabajar a su oficina de Comunicación Social. El personal operativo y administrativo de la Secretaría de Salud de base pide diálogo y al parecer hay oídos sordos de sus ascendientes, pero que sea sin la presencia de su dirigencia que hoy es obsoleta y ni les sirve ni les funciona. Por hoy es todo, nos leemos el viernes. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

Por: Felipe Villafaña

Con los 180 millones de pesos que dispondrá el gobierno del estado para solucionar los problemas por los laudos laborales heredados, ya es necesario que los presidentes municipales inmiscuidos en estos conflictos dejen de estirar la mano y se pongan a trabajar.

En otras palabras, los presidentes municipales de Puente de Ixtla, Amacuzac, Cuautla, y algunos más ya deben de aprender administrar, ya entraron en su segundo y penúltimo año, entonces no hay pretexto para sacar adelante sus comunidades.

En los municipios hay demasiados problemas, cierto algunos son heredados y otros han sido provocados por sus actuales autoridades porque al momento solamente piensan en alargar la mano y dejar de lado el gobernar.

Es cierto que 180 millones de pesos no resuelven el total de los conflictos laborales, pero también las direcciones jurídicas de los ayuntamientos deben trabajar por evitar sumas millonarias en el finiquito a los ex trabajadores.

En el tema también deben entrar las barras, asociaciones y organizaciones de abogados, para evitar que también las mafias en que se han comportado algunos de los despachos dedicados a la “defensa” del trabajador despedido injustamente no sea para beneficiarse en uno o dos casos con recursos públicos.

El gobierno del estado dio el primer paso para buscar avanzar en solucionar el problema de los laudos laborales, ahora toca a los munícipes avanzar en el tema y reorganizar sus administraciones en las que también se aprieten el cinturón con sus gastos extraordinarios, así como los que tienen todos los integrantes de sus Cabildos.

Quienes deben ser ejemplo son los que emanaron de la Cuarta Transformación, basados en auténticas políticas de austeridad financiera, de disminuir muchos de los privilegios económicos y materiales que tienen.

Platicar con los sindicatos de burócratas que también hay algunos convertidos en verdaderas mafias, que solo sirven a los intereses de sus dirigencias porque de todo quieren sacar dinero.

Eficientar los gobiernos municipales, hoy, es un reto y es una de las acciones urgentes que deben realizar los ediles, con la contratación de personal en las secretarías, direcciones, coordinaciones o jefaturas de departamentos del personal adecuado.

Ya no es el tiempo de que las plazas sean para familiares, el amigo o el compadre para que recomponga su situación financiera, porque el ejercicio público es una obligación mayor.

Para que venga el buen desempeño de los ayuntamientos, también dentro del gobierno estatal deben cerrarle las llaves de los recursos financieros y obligarlos a que tomen medidas administrativas en beneficio de las comunidades.

Eso lo deben saber también los concejales de los recién creados municipios indígenas de Coatetelco, Hueyapan y Xoxocotla, quienes deben crear su propia hacienda local y desde ahí ser autosuficientes.

Sobre todo los que deben aprender a bien gobernar son los habitantes de Xoxocotla, que desde hace décadas están acostumbrados a que todo les resuelve papá gobierno, a que por sus usos y costumbres no pagan impuestos y también por esos “métodos” de siglos viven en la impunidad y el desorden.

Los alcaldes de Puente de Ixtla, Amacuzac, Cuautla y Huitizlac ya deben dejar de pensar solo en cómo recibir dinero, es necesario que piensen nuevas formas de generar una economía sana.

El alcalde ixtleco Mario Ocampo Ocampo ya debe dejar su peregrinar por la Secretaría de Hacienda para solo estirar la mano, cuando en la comunidad hay una riqueza extensa de la que puede sacar los recursos requeridos.

En Amacuzac lo mismo pasa con Ramiro Parra Iturbe, quien hasta el momento pareciera estar solo en Cuernavaca cuando dentro de su comunidad puede hacer muchas acciones para sanear las finanzas y terminar los endeudamientos de sus últimos dos antecesores.

A Cuautla sus últimos presidentes municipales la han dejado morir, es un basurero y un desorden, en una localidad con bastante historia y que pareciera haber vacío de poder con la ininterrumpida pugna entre los integrantes del Cabildo.

De la tres veces heroica está ausente el edil Jesús Corona Damián, es notorio por el desastre que muestra la ciudad, su abandono es tanto que todos dentro del ayuntamiento, incluyéndose a los integrantes del Cabildo, hacen negocio con los espacios públicos y con la sociedad.

Lamentablemente Cuautla es un ejemplo de corrupción al nivel estatal, porque al parecer llegaron a integrar la Comuna un grupo de piratas quienes tratan de saquear todos los recursos públicos.

Son tiempos de administrar, de generar repuestas hacia las demandas de la sociedad y demostrar que realmente hay una cuarta transformación en los municipios del estado, porque acuérdense señores alcaldes que este año es preelectoral y el siguiente quizá ya piensen en la reelección o bien en una diputación local.

Recuerden que ya el voto no se gana con una despensa, con dinero o discursos bonitos, sino con trabajo real porque la sociedad está cansada de alcaldes millonarios y ayuntamientos en extrema pobreza. ¡Guevones!. Por hoy es todo, nos leemos el miércoles. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

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