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Por: Felipe Villafaña

Como anillo al dedo les cayó a los partidos políticos la pandemia por Covid, debido a que son de los sectores en Morelos que jamás molestados y siguen con la percepción de sus jugosas prerrogativas financieras como si nada pasara en esta entidad.

Para los institutos políticos no hubo recorte presupuestal, no han dado ni una cubre boca de un peso –que hoy cuestan 10 pesos- a la ciudadanía, sino que al contrario sus dirigentes se escondieron bajo las enaguas de quien los parió con miedo a contagiarse de coronavirus.

Por el estilo muy particular que tienen los dirigentes partidistas, por eso no ven lo que pasa a su alrededor con la pobreza en el campo y la ciudad donde creció más la pobreza y el desempleo abunda.

Ahí están los dirigentes de la nueva plutocracia nacional quienes tiene como único interés llegar al poder por la vía plurinominal, como lo hacen algunos de sus homólogos que solamente son gritones y simuladores de curul, tanto en el ámbito federal como en el estatal.

Ahora con 23 partidos que debe mantener el pueblo con sus impuestos, están como perros de carnicería en la espera del dinero para los millonarios gastos de campaña, que ahora no harán porque serán virtuales como su labor social.

El pueblo para los institutos políticos es como el padre que debe pagar una universidad muy costosa, que solo le servirá para colgar el título en una pared y seguir viviendo del dinero que otros producen porque ni democracia interna tienen ninguno de los 23 entes electoreros que hay en la entidad.

Por ello vemos las peleas a morir por una candidatura, aunque sea a regidor que en algunos de los institutos en comento ya tienen precio al igual que las mismas diputaciones plurinominales e incluso el moche es también al interior de los tres órdenes del gobierno para seguir en el cargo haciendo jugosos negocios.

Mientras, afuera, al nivel pueblo, cada vez es mayor la incertidumbre social, porque ahora no solo hay que salir a las calles cuidándonos de la delincuencia, también de evitar los contagios de coronavirus y el embate de la contaminación visual con campañas de propaganda adelantada.

En estos tiempos de pandemia y de pobreza popular hay un abandono real y palpable hacia la sociedad, porque en el sector público también les cayó como anillo al dedo la mala situación de los morelenses.

La desesperación cunde dentro de los sectores productivos en la entidad, ahí está el caso de los restauranteros y hoteleros que requieren apoyos crediticios para seguir conservando el empleo. Sin embargo, nadie les tiende la mano y en estos momentos hay en riesgo cinco mil cabezas de familia que se quedarían sin sustento.

Y ahí nadie grita ni toma la tribuna, mucho menos reclama más dinero para el apoyo hacia los empleadores porque dentro de la plutocracia estatal la lucha es por el poder.

En estos momentos de elecciones ya muchos hacen gastos extraordinarios y superfluos, precandidatos que son paseados en eventos oficiales para que la gente los conozca, pero que dentro de su materia gris desconocen que violan la ley.

Ya vendrán las campañas y habrá cubrebocas de a peso para todos con el nombre del candidato, gel del barato, despensas y frijoles con gorgojos, espectaculares y colectivos forrados con personajes riéndose, con frases célebres que quedarán en la prosperidad.

Pero el real apoyo al pueblo sumido en el temor de la inseguridad pública, la pandemia y el desempleo jamás llegará, ni aun cuando sean gobierno los hombres de los partidos políticos que desean solo llegar al poder y administrar, para sí mismos, la abundancia que todavía existe en los gobiernos locales. Por hoy es todo. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA o Vida Politica Felipe Villafaña

                                                                                          

Por: René Vega Giles

Hay instituciones y personas que la epidemia por el alto contagio de Covid-19 les cayó como anillo al dedo, sobre todo a las bancarias, las de apoyo y gestión social, defraudadores y algunas más del sector público.

Los que más perdieron fueron las empresas, comerciantes (establecidos y ambulantes), prestadores de servicios, transportistas y los propios estudiantes en todos los niveles.

La banca privada y usureros, al momento siguen siendo quienes mayores ganancias obtienen de las desgracias que acontecen en el país o en la entidad, solo por el uso de cajeros automáticos y transferencias el año pasado obtuvieron ganancias por los 10 mil 200 millones de pesos.

La cantidad antes mencionada superó las mismas expectativas de los propios consorcios financieros e incluso México fue el país donde lograron implantar récord en ingresos a pesar de la baja productividad, del confinamiento casi total de los connacionales.

Eso permitió que todavía haya quien juzgue que los altos contagios y mortandad provocada por el Covid-19 sea una mentira, impulsada por los grandes empresarios del mundo y generar beneficios propios.

No solo fueron los banqueros voraces hacia quienes les cayó como anillo al dedo la pandemia, también a ciertos “políticos” con ambición de poder, quienes al ser unos desconocidos buscan beneficiarse con el dolor del pueblo, para saciar sus intereses personales, escondidos tras un partido político llamado Encuentro Social y Encuentro Solidario, el viejo defraudador Hugo Erik Flores quien junto con la cofradía del expresidente Felipe Calderón Hinojosa hizo grandes negocios.

Pero no está solo, en su acompañamiento está el diputado federal solovino Jorge Argüelles Victorero, el mismo que causa violencia de género, que utiliza documentación falsa para obtener residencia en diversos estados, municipios y al parecer en países.

Hay más, quienes están en las calles sueltos y medran para beneficio personal con el dolor de las familias, sobre todo aquellas que perdieron uno o más integrantes por contraer el Covid-19.

También están los defraudadores, aquellos que hacen su agosto y roban al pueblo que requiere un tanque de oxígeno medicinal para la recuperación de algún familiar con coronavirus.

Las bandas de delincuentes operan en las redes sociales, pero pareciera que la susodicha “policía cibernética” forma parte de los mismos porque tampoco atrapan ni un virus de su computadora.

Como anillo al dedo les ha caído la pandemia del Covid-19 a quienes venden la vacuna para prevenir la enfermedad del siglo XXI, aprovechándose de la ignorancia de quienes pueden supuestamente adquirir la dosis en precios que van desde los mil 500 a cinco mil pesos, que al final no entregan nada y asaltan a los incautos.

Mientras, las escuelas cierran, comercios, restaurantes, balnearios y todo aquello que es productividad y desarrollo, que sostiene la economía del estado, porque hay un abandono total hacia la iniciativa privada.

No solo es el sector productivo quien está abandonado, también el agropecuario con productores de cebolla quienes por falta de apoyos prefieren que el producto se eche a perder, porque en las instituciones que deberían fortalecerlos los ven como carne de cañón electoral.

Triste realidad de un estado que alguna vez fue próspero y genero empleo para los estados vecinos, que fue tierra del agrarismo, del crecimiento industrial, del turismo y de la ciencia.

En nuestros días, Mark Zuckerberg nunca hubiera imaginado que sus redes sociales serían un tanto estratégico para la democracia mexicana, como un elemento de precampañas y campañas virtuales en tiempos que una epidemia jamás esperada azota al mundo entero.

A pesar de que oficialmente las campañas electorales inician el cuatro de abril, las redes sociales están saturadas de todo tipo de mensajes, revelaciones y propuestas de quienes aspiran a un cargo de representación popular en México.

Las fotografías (hoy llamadas selfies) eso es un punto que sigue sin cambiar entre los aspirantes a alcaldías, diputaciones locales y federales que siguen con la común idea de ir al mercado municipal de su localidad y tomarse fotos saludando de mano al comerciante, la taquera, la del beso al niño, el abrazo para la abuelita y algunas más.

Son los tiempos de campañas adelantadas sin la sana distancia, sin el cubre bocas –que sirve solo para la foto-, de la entrevista para la fama de cinco minutos, de las frases célebres y del presunto tema sobre la administración pública.

Desde las redes sociales y con pequeñas reuniones, los candidatos podrán presentar sus programas de gobierno, propuestas legislativas y algunas cuestiones más, para un electorado cauto y abandonado.

Ahora si las encuestas de poco servirán para conocer la opinión del empadronado, porque cada vez hay más cerrazón para contestar los largos y tediosos cuestionarios de las empresas dedicadas en realizar estadísticas.

Los tiempos de la pandemia electoral nos alcanzaron, justo en momento que hay una situación crítica en la salud de todos los mexicanos, quienes pasan una crisis financiera, social, psicológica y de autoestima por no poder salir a producir y generar un sustento para sus familias.

Ahora toca a quienes aspiran a un cargo de elección popular y sus partidos políticos generar imaginación, evitar el despilfarro en las campañas cuyo costo es dos veces mayor que la vacuna para prevenir el coronavirus en Morelos.

Sin embargo, las campañas electorales son necesarias no sólo porque es una forma de elegir un presidente municipal, diputado federal o local, sino que generan economía popular.

Cada tres años, en Morelos por el gasto de impresión de carteles, lonas, plásticos, banderas y otros artículos varios sectores empresariales, incluyéndose los prestadores de servicios, suelen lograr buenas ganancias y los apoya en sanar sus economías.

En los hogares por el reparto de despensas y otros productos también hay un ahorro en la compra de los artículos no perecederos, al recibir el apoyo del candidato que visita el domicilio o colonia del votante.

La emergencia sanitaria permitirá más ahorros en los hogares con las campañas electorales porque serán repartidos cubre bocas, sanitizantes, gel antibacterial y otros productos de prevención al Covid 19.

Por la golpeada economía de las familias morelenses este aspecto del proceso electoral en Morelos es positivo como se gritaba en las calles de Cuernavaca en el año de 1997: toma lo que te dan, pero vota libre y en secreto.

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