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LOS DE GRACO RAMÍREZ, DE CORRUPTOS SERVIDORES PÚBLICOS, HOY, A CRÍTICOS DEL SISTEMA…

LA COLUMNA...
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Por: René Vega Giles

Los que acabaron su ejercicio público en el sexenio pasado regresan como “críticos” del sistema o del gobierno, porque saben que hay un pueblo sin memoria histórica y sobre todo al generar pueblos en el subdesarrollo tiene la oportunidad de acrecentar su fortuna económica.

Sin duda alguna, ahora olvidándose de su pasado reciente hay muchos como Jorge Messeguer Guillén quien con su frase, cuando era diputado, tres somos más que 20 fue beneficiado con un presupuesto remitido al Congreso local en la 48 Legislatura local para la compra de un terreno en donde sería construida la nueva sede.

Fueron entonces 11 millones de pesos que se diluyeron y en la 49 Legislatura local prometieron una investigación, pero no hubo tal y cuando regresó a la vida pública como secretario de Gobierno, luego como candidato al ayuntamiento de Cuernavaca por el PRD y después del fracaso como secretario de Movilidad y Transporte, Jorge Messeguer Guillén logró amasar una fortuna económica.

Hoy como crítico del sistema, se dice ser un hombre honrado, puro y –sin embargo- hay mucho que investigar sobre su paso por Movilidad y Transporte, de donde salió ampliamente beneficiado.

No es el único, recientemente la exsecretaria de Obras del gobierno estatal, Patricia Izquierdo, también trató de hacer señalamientos contra el presidente municipal de Jiutepec, Rafael Reyes Reyes, en un evento social y partidista, de inmediato recibió la rechifla.

En Jiutepec, la sociedad no tiene un olvido fácil de quienes le hicieron daño, tanto así que ante los gritos de la sociedad que recordó cuando tuvo el cargo de directora de Obras Públicas del municipio e informó sobre obras jamás realizadas por cientos de millones de pesos.

En la localidad la exsecretaría de Obras intenta hacer campañas de afiliación al Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero ahí encontró el rechazo y el grito de “vieja ratera”.

Cierto es que hoy también los priístas son “críticos” como su dirigente Alberto Martínez González, a quien se le recuerda más por el borrachazo al estampar su auto contra la pared de un negocio en la avenida Río Mayo, de la colonia Vista Hermosa de Cuernavaca.

También hoy es “crítico” del régimen de gobierno, cuando como diputado gozó de las mieles del poder a tal grado de que hay cheques a su favor por un millón y medio, sin estar sustentado para qué o porqué.

Fue un buen alfil del gobernador Graco Ramírez, como su compañero Francisco Moreno Merino quien en una comida entre los integrantes de los tres niveles del gobierno dijo: “No soy priísta, soy un poco izquierdista”.

Desde lugares como Quintana Roo, Francisco Moreno Merino también cuestiona y anuncia su aspiración a ser presidente municipal de Cuernavaca porque asegura que le tiene amor a la ciudad.

No cabe duda que en estos tiempos preelectorales entre críticos y advenedizos el amor en tiempos de conavirus crece, pero no es un sentimiento por el desarrollo de las ciudades o el estado, sino hacia el presupuesto y por acrecentar las fortunas que armaron los “políticos” siendo parte del gobierno estatal o municipal.

Se vienen muchos viejos personajes que dirán tiene la solución para sacar a Morelos y sus municipios adelante, son esos demagogos del pasado ya conocidos cuya lengua quizá los haga llegar, otra vez, a los cargos públicos para beneficio de ellos mismos.