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Thu, Jan
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YA BASTA DE TANTAS CONSIDERACIONES PARA ALCALDES GUEVONES…

LA COLUMNA...
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Por: Felipe Villafaña

El primer año para la mayoría de los presidentes municipales y sus cabildos fue de enseñanza, este segundo periodo de gobierno debe ser ya de concretar objetivos y programa a favor de la sociedad que les toca gobernar.

Un punto que han olvidado dentro de los ayuntamientos, es guardar la austeridad y mantener una administración, porque la mayoría como Xochitepec, Yecapixtla, Cuautla, Temixco, Emiliano Zapata, Miacatlán y tantos más, han visto como un botín las tesorerías municipales.

No se ha dejado de ver al servicio público como una manera de enriquecerse o hacerse millonarios en tres o seis años, esa es la realidad aun en los gobiernos emanados de la Cuarta Transformación, de los demás partidos ya los conocemos.

Los alcaldes deben dejar de estirar la mano al gobierno estatal y al federal, tienen que ampliar su base hacendaria y crear nuevas formas de hacerse de recursos de manera lícita.

Hace unos meses había el ejemplo sobre las sanciones que pueden realizar las Comunas con una simple adición o reforma al Bando de Policía y Buen Gobierno, como es el caso del uso de la pirotecnia o cohetes en vía pública.

Ya deben cobrar en las comunidades donde hay diversas festividades como son los carnavales, fiestas patronales, hasta en las bodas, bautizos y celebraciones de quinceañeras por el uso de la pólvora, porque además de causar efectos ambientales negativos, también causan problemas en el sistema nervioso de los menores de cinco años, sin dejar atrás los gravísimos daños que le causan a todo tipo de mascotas.

Es decir, los alcaldes y sus Cabildos tienen muchas formas de hacerse llegar recursos económicos, pero también deben saber administrarse y que el personal de apoyo no sea exagerado como hasta el momento lo tienen los propios ediles, síndicos, regidores y secretarios de despacho municipales.

Al principio de la década de los años noventa del siglo pasado, el salario de los alcaldes no rebasaba los 10 mil pesos, los Síndicos y regidores recibían apoyos económicos de entre tres a dos mil pesos mensuales.

El gasto corriente de las alcaldías era una tercera parte del total del presupuesto asignado por el Congreso local y solían tener de uno a dos ayudantes, no más y tampoco viajaban en camionetas blindadas o de lujo.

Actualmente, la mayoría de los ayuntamientos tiene contemplado entre el 60 al 70 por ciento de su presupuesto para el gasto corriente; es decir para el pago de salarios del Cabildo, secretarios de despacho, directores y coordinadores, así como personal de base.

Las deudas de los municipios son bastante considerables y en total suman cerca de los seis mil 500 millones de pesos, sobre todo entre los llamados laudos laborales y créditos adquiridos con la banca privada.

La base de contribución ciudadana no se ha actualizado desde el año de 1997, solo un 35 por ciento de los habitantes de Cuernavaca, por citar un ejemplo, pagan impuestos municipales y el predial.

A pesar de ello y haber heredado una fuerte deuda, el alcalde citadino, Antonio Villalobos Adán, supo administrar los recursos financieros y logró salir adelante en el pago de salarios, aguinaldos y otras prestaciones al personal en activo como en retiro.

Y lo mismo pasó en otro municipio como es Jiutepec, en donde la administración de José Manuel Agüero Tovar se robó hasta los apagadores de luz, pero con un severo programa de austeridad el alcalde Rafael Reyes Reyes logra sacar adelante las finanzas de la municipalidad.

Son datos que los alcaldes en sus reuniones con el Instituto de Desarrollo para el Fortalecimiento de los Municipios de Morelos deben considerar, reunirse e intercambiar ideas en momentos que están por perder más de mil millones de pesos en apoyos.

Ya no son tiempos de tirar el dinero para eventos suntuosos en los municipios y, de hecho, en ningún poder u organismo descentralizado del gobierno estatal porque los recortes presupuestales dela Federación vienen en serio.

Ese tipo de situaciones también las tienen que tomar en cuenta los municipios indígenas de reciente creación, en los que por estar dentro del ejido o comunales nadie deberá pagar los derechos por servicios municipales y el predial.

No por ser comunidades étnicas deben ser vistos de diferente manera en los apoyos económicos, el rasero debe ser parejo y también dentro de sus Concejos deben analizar cómo tener recursos propios, para dejar de solamente estirar la mano y si no se les otorga lo que piden: destruyen los bienes inmuebles del pueblo.

Es el momento de también hacer de lado esa vieja práctica de los usos y costumbres como pasa con los ejidatarios de Acapantzingo, quienes también para todas sus festividades quieren el dinero público y de negarlo suelen tomar como rehén a los gobiernos municipales.

Un nuevo año inició, la esperanza del pueblo de Morelos es que sea benéfico para todos, con más obra de infraestructura y menos gasto corriente que hoy es excesivo y por ello la pobreza abunda por todo el territorio. Y los que sientan que la  vara es muy alta, que renuncien y se llame a sus suplentes, ya estuvo bueno de tantas consideraciones. Por hoy es todo, nos leemos el miércoles. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

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