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MORELOS, UN ESTADO SIN LIDERAZGOS HONORABLES…  

LA COLUMNA...
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Por: Felipe Villafaña

Ni duda cabe que hoy, los tiempos han cambiado, la vieja convivencia y honorabilidad que daban ciertos cargos hoy están perdidos en hombres y mujeres pragmáticos, con ansias de poder por lo que este deja financieramente.

En Morelos, lamentablemente ya no hay políticos y hay una pandilla de personajes que juegan con los cargos públicos, prueba de lo anterior está el Poder Judicial donde las ambiciones de todos los magistrados diariamente salen a relucir.

Del pasado al presente hay ya un abismo de distancia de cómo eran los políticos y como son ahora los grillos, chapulines y chachalacas que están en los grandes cargos de decisión.

Anteriormente, por ejemplo, para un abogado era digno ser juez de primera instancia o bien magistrado, el cargo merecía respeto y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, era visto con mucho respeto.

La toga del magistrado merecía también seriedad, honorabilidad y sobre todo profesionalismo en su labor, había institucionalismo y servicio al cargo en la administración de la justicia.

Hoy tenemos 18 personajes ambiciosos por estar al frente del Poder Judicial de Morelos, no para fomentar la administración de la justicia y a cambio van por el presupuesto y los negocios del cargo.

De un día para otro, el TSJ en Morelos quedó perdido, los magistrados utilizan los medios de comunicación para sacar sus odios, de ring de lucha libre y para autodesprestigiarse con un vocabulario escaso de ética profesional, ya no se diga personal.

Ese liderazgo moral quedó perdido, el cargo de magistrado lamentablemente para la sociedad significa corrupción, incapacidad, deshonestidad y otra serie de calificativos que el vox populi les ofrece.

Los magistrados, hoy viven en el Olimpo, se creen dioses y no son capaces de bajar de sus lujosos automóviles a conocer al pueblo, porque también le tienen miedo y son cobardes.

Otro de los liderazgos perdidos también ha sido el de rector, desde que asumió el cargo como tal Gerardo García Ávila dejó de ser referente de admiración, incluso por la propia comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Como nunca pasó en otros tiempos, la máxima casa de estudios está envuelta en un escándalo provocado por el ex rector Alejandro Vera Jiménez, en el que también está incluido el ex director del Patronato Universitario, Mario Caballero Luna, entre otros personajes no sólo de su comunidad.

La honorabilidad de ser rector ahora la tiene que recuperar Gustavo Urquiza Beltrán, en un difícil papel del alma mater con severos problemas económicos, envuelta en el desprestigio.

En el sector empresarial ya no están aquellos grandes hombres que trabajaron por un mejor Morelos desde su trinchera, como Mario Laiseca Viruega, Gustavo Dávila Matamoros, Guillermo León, Don Justo Esquer García, entre otros más.

Ellos fueron los que le dieron brillo a Cuernavaca, los que promocionaron al estado cuando no era Secretaría sino Dirección de Turismo del estado, con su propio dinero y sin los exagerados presupuestos que hoy tienen.

No lo hacían por conseguir un cargo público ni lucimiento personal, lo hacían porque amaron a Cuernavaca, al estado de Morelos y la sociedad los conocía porque también fueron excelentes patrones.

La honorabilidad de los empresarios y sus cámaras quedó perdida, cuando algunos de sus líderes pretendieron iniciarse en la política y dentro de los espacios públicos incurrieron en el abuso.

En los primeros 19 años del siglo 21 los grandes liderazgos quedaron perdidos, los diputados federales ya no significan nada para la sociedad, es más ya ni los conocen.

Y ahí están las dirigencias de los partidos políticos, porque antes ser presidente de una de las instituciones políticas era honorable, porque no tenían los recursos financieros actuales.

Antes los presidentes de los partidos políticos eran honoríficos, hoy reciben un “salario” que va de 50 a 80 mil pesos mensuales, hay otros que de plano se quedan con todo el dinero proveniente de los recursos públicos.

El pragmatismo de nuestros días ha provocado que no haya el mínimo interés de sacar adelante al estado por parte de quienes ocupan un cargo público, están cegados por la ambición y así no pueden negar que tenemos un estado estancado.

Y como decían antes los que hoy gobiernan: el pueblo se cansa de tanta pinche tranza, ya nos veremos en las elecciones del 2021 porque ya nadie querrá recibir una despensa con gorgojos. ¿O SÍ?. Por hoy es todo, nos leemos el lunes. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx,por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA