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LA CONVOCATORIA PARA RENOVAR EL CDE DEL PRI, RESULTÓ UNA AUTÉNTICA VACILADA…

LA COLUMNA...
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Por: Felipe Villafaña

Sin duda alguna, dentro del Partido Revolucionario Institucional en Morelos, priva la simulación, la burla y la antidemocracia que históricamente suele ejercerse en sus “cambios” de liderazgos o en la designación de candidatos a cargos de representación popular.

Actualmente un grupo de chamacos asaltó una dirigencia que tenía un abandono e impuso una serie de expulsiones de militantes, bajo señalamientos condenatorios que ni en sus buenos tiempos la Santa Inquisición era capaz.

Ahí está el chamaco aprendiz de todo y menos de político, Jonathan Márquez, quien para lograr sus más miserables objetivos es capaz de morder la mano que le dio de comer, al igual que su dirigente nacional Alejandro Moreno.

La reciente convocatoria emitida desde la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, resultó una burda simulación, pues solamente busca proteger al hijo putativo de “alito” para que siga con la manipulación de un instituto político en decadencia.

Jonathan Márquez, será el dirigente estatal de un priísmo ya casi sin militantes y a punto de perder su registro, pero sin el liderazgo de varios. En la “competencia” ya no queda nadie que le haga ruido al niño imberbe que demostró en la última elección que el sillón de la presidencia le queda demasiado alto, es muy amplio y le hace falta experiencia, trabajo y diálogo para poder cuando menos recuperar un par de presidencias municipales.

A partir de los próximos cuatro años, el Partido Revolucionario Institucional carecerá de una figura para la presidencia municipal de Cuernavaca, a menos que tenga un externo con el trabajo y la figura de José Luis Urióstegui Salgado quien le dio al Partido Acción Nacional votos.

Mucho menos habrá dentro del partido tricolor un candidato al gobierno del estado, porque para el año 2024 quizá los únicos militantes sean el chamaco Jonathan y cuatro de sus amigos cercanos.

Es evidente que la simulación sobre la democracia interna dentro del otrora partido aplanadora dejará más daños que unidad, una palabra que dejó de utilizarse en los últimos cuatro años por la del revanchismo.

Los próximos cuatro años del reinado sin súbditos de Jonathan Márquez, serán una dictadura interna, a quienes se opongan a sus órdenes y tributación serán golpeados, otros expulsados y el resto quedará en el olvido.

Esa es la realidad del nuevo PRI, el de la antidemocracia interna y violento porque su futuro dirigente demostró que por conservar el cargo es capaz de todo a cambio del manejo discrecional de las prerrogativas financieras y de las que no da cuenta a nadie.

La pantomima sobre la renovación del vetusto partido es parte de su idiosincrasia, de la falta de ética política de un dirigente que “creció” sin fundamento filosófico, mucho menos sin una preparación para conocer a los grandes pensadores que alguna ocasión tuvo el PRI. ¡Ya lo dice pues el dicho, “el que con niños de acuesta...caga…se levanta!. Por hoy es todo. 

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