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EL RETORNO DEL BOLILLO POPULAR Y EL GAS DEL BIENESTAR…

LA COLUMNA...
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Los programas asistencialistas forman parte de la recuperación económica de los países que han caído en una crisis financiera grave y se convierten en una sociedad socialista, escribió Max Weber en un análisis que hacía sobre las diferencias y coincidencias entre la deliberación del Capitalismo y Comunismo de Marx.

Sin duda alguna, ambos pensadores y filósofos de la cultura socio económica mundial mantuvieron el equilibrio de que arribara al Poder Gubernamental el llamado Capitalismo Extremo, que va sobre la explotación de las masas.

¿A qué va todo esto? Es sencillo de explicar y está en los programas asistencialistas del Presidente Andrés Manuel López Obrador, que van en recuperar la economía para que disminuya la tasa del desempleo y la pobreza extrema en un país donde los de abajo siempre estuvieron olvidados, por las familias millonarias del país, que conste no hablamos de partidos políticos.

Históricamente los programas sociales o asistencialistas nacieron en los Estados Unidos de Norteamérica y en la Gran Bretaña que son los reyes del capitalismo extremo y la explotación de la clase media (que en México dejó de existir desde los años setentas del siglo pasado) y baja, u obrera a la que John Lennon le dedicó sus canciones tras la ruptura de los Beatles.

Aterrizando en Morelos los programas asistencialistas de los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) todos fueron muy buenos y evitaron el crecimiento de la pobreza como tal, es más desarrollaron la economía local y habrá que recordar el bolillo popular, los desayunos del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y del desarrollo de las madres solteras o cabeza de familia.

Y no redactamos de hechos recientes como las becas a estudiantes con promedios de excelencia académica, del nivel inicial o primaria al superior o universitario.

La realidad es que todo eso existe desde el gobierno de Lázaro Cárdenas al nivel nacional y en el estado desde Lauro Ortega Martínez, quien incluso podríamos decir que creó el transporte popular como fue que los operadores del viejo pulpo camionero fueran concesionarios del mismo, aunque hoy vuelven a convertirse en ese viejo esquema que mató en el año de 1986.

Hoy la histeria e ignorancia forman parte de las redes sociales, porque desde ahí critican un programa de excelencia económica que existe en otros países desarrollados como son los de Europa Central, que es el manejo de la soberanía de los bienes naturales por parte del Estado.

El que Andrés Manuel López Obrador cree una paraestatal como es el Banco del Bienestar, el Gas del Bienestar y próximamente la Canasta Básica del Bienestar no es un asunto de un gobierno populista, en los Estados Unidos de Norteamérica con otro nombre existen ese tipo de apoyos para sus clases sociales bajas y sobre todo el seguro del desempleo, que llegará a México en el año 2023.

No son economías socialistas o comunistas el hacer fluir el capital o dinero, forman parte del capitalismo o bien común que presumen ciertas ideologías porque ven terminados sus negocios.

En la realidad con ese tipo de asistencialismo social como dar una pensión a las personas de 65 y más años es hacer que la economía local crezca, que México y Morelos tengan la oportunidad de fomentar el empleo porque hay competencia en los energéticos, entre las grandes y microempresas con un piso un poco más parejo.

A los aspirantistas (lean literatura griega y romana sobre la conceptualización de la palabra) no se espantes por que llegue la empresa de Estado a competir nuevamente, sino que con ello ya pueden ser aspirantes a tener una mejor vida y sobre todo después de los 50 años de edad.

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